Un instrumento creado en 1972 para sostener al productor primario que, cincuenta años después, sigue intacto en su forma e invertido en su función.
El Fondo Especial del Tabaco fue creado por la Ley 19.800 en 1972 con un objetivo declarado: financiar la reconversión del sector hacia las variedades claras —Virginia y Burley— sin que el productor quebrara en el camino. Cincuenta años después, la herramienta sobrevive intacta en su forma, pero invertida en su función.
El esquema operativo es claro: un 7% de las ventas declaradas por la industria se recauda como FET, se gira a las provincias y se distribuye. Un 35% va directo al productor como "precio FET". El otro 65% va a las Unidades Ejecutoras —cámaras y cooperativas— que en teoría financian obras, insumos y desarrollo productivo. En la práctica, ese 65% es administrado por dirigencias que son simultáneamente autoridades cooperativas y funcionarios provinciales, transfiriéndose recursos a sí mismas con la prolijidad burocrática de un POA aprobado en cadena.
La consecuencia económica es ineludible. Cuando se compara el precio de acopio argentino con el brasileño, Argentina paga la mitad. Cuando se le suma el FET, los precios se equiparan. El FET no es un complemento al productor: es el subsidio implícito que permite al acopio pagar por debajo del precio internacional. Brasil no tiene FET y su productor cobra el doble. Acá, una recaudación parafiscal de USD 175-200 millones anuales termina financiando el margen de las multinacionales que dicen no recibir un peso del Estado.
El productor trabaja. El Estado compensa. La industria captura el beneficio estructural.
Diagrama interactivo
El recorrido del dinero
De la venta del paquete al productor, pasando por seis nodos y casi un año de demora. Pasá el cursor sobre cada caja para ver el detalle.
Flujo institucionalFlujo críticamente concentrado↟ Pasá el cursor sobre cada caja
En 1995, en pleno auge del neoliberalismo, los países miembros de la OMC firmaron el Acuerdo sobre la Agricultura. Entre otras cosas, estableció un tope de USD 75 millones anuales para subsidios directos a unidades productivas. Como el FET recauda entre 175 y 200 millones, el excedente debe canalizarse por otros mecanismos. Argentina creó el PRAT y lo hizo pasar por las Unidades Ejecutoras. Resultado:
Comparativa internacional
El precio que el FET termina sosteniendo no es el del productor: es el del acopiador.
Argentina paga al productor aproximadamente la mitad de lo que paga Brasil. Cuando se suma el FET, ambos precios se equiparan. La diferencia que debería ser margen del productor termina siendo margen del acopio.
Precio de acopio Virginia · Argentina vs. Brasil
USD / kg · 2016-2023
Datos ilustrativos para validación visual; en la implementación final se reemplazarán por los valores precisos del estudio comparativo. La conclusión cualitativa, sin embargo, es la que sostiene el libro: el "Argentina + FET" se acerca al precio brasileño, mientras el "Argentina solo" queda persistentemente por debajo.
La paradoja del reparto
40% a la oferta, 60% a la demanda.
En cualquier economía de mercado, el subsidio agrícola se diseña para fortalecer la oferta. El FET hace lo contrario.
Hacia dónde fluye realmente el dinero del FET
Reparto efectivo por destino económico
40%
a la oferta · productor
60%
a la demanda · acopiador
Oferta (40%)
Lo que llega al productor primario, vía precio FET directo y vía insumos canalizados por las Unidades Ejecutoras. Llega tarde, en cuotas, en moneda licuada.
Demanda (60%)
Lo que termina capturando el acopiador, gracias a un precio interno sostenido artificialmente bajo. Recibido sin demoras, sin licuación, indirectamente, sin trazabilidad pública.
Originalmente, el productor recibía el 100% del FET. Hoy le llega entre el 30% y el 40%.
La asimetría no es accidente, es estructura. Del lado de la oferta hay 16.000 productores; del lado de la demanda, 10 acopiadores que manejan el 90% del volumen. En ese desequilibrio, la negociación individual es imposible y las cooperativas existirían precisamente para corregirlo. Pero ¿cómo controlar a las cooperativas y Cámaras si ellas reciben directamente el 60% de la recaudación del FET?
La respuesta es la que el sector conoce: no se las controla. Se forma una alianza entre las corporaciones internacionales y las cooperativas provinciales, que en conjunto controlan cerca del 90% del mercado y determinan precios, variedades y volúmenes. Las multinacionales no reciben directamente fondos del Estado, pero obtienen el beneficio de pagar un precio de acopio muy por debajo del que pagan en otros países. El FET termina actuando como el mecanismo estabilizador que traslada costos de producción no pagados por los acopiadores hacia el Estado. Una situación inaudita en una economía de mercado.
El FET subsidia a los acopios e indirectamente a las multinacionales, permitiendo a los acopiadores pagar un precio por debajo del que corresponde.